
Miranda del Castañar, San Martín del Castañar y Mogarraz
Una ruta por tres pueblos con mucho carácter de la Sierra de Francia: murallas medievales, calles de piedra, arquitectura tradicional y las famosas fachadas con retratos de Mogarraz.
- 6–7 h
- 105 km aprox.
- Ritmo tranquilo
- Día completo
- Comer en Mogarraz
Ruta recomendada
- 1
Miranda del Castañar

- Qué ver:
- Villa medieval amurallada, castillo, puertas de entrada, calles empedradas y rincones con vistas a la Sierra de Francia.
- Tiempo sugerido:
- 1 h – 1 h 30 min
- Consejo:
- Empieza la ruta aquí para disfrutar primero de la parte más monumental. Lo mejor es entrar al casco histórico y pasear sin intentar seguir un recorrido cerrado: Miranda se entiende caminando por sus calles, puertas y murallas.
- 2
San Martín del Castañar

- Qué ver:
- Castillo, plaza de toros, casco histórico, casas tradicionales de piedra y entorno natural.
- Tiempo sugerido:
- 1 h – 1 h 30 min
- Consejo:
- Es una parada perfecta para bajar el ritmo. Merece la pena acercarse al castillo y a la plaza de toros, uno de los rincones más curiosos del pueblo. El conjunto tiene mucho encanto y se ve bien sin prisas.
- 3
Mogarraz

- Qué ver:
- Calles tradicionales, balcones, fachadas con retratos, Plaza Mayor, arquitectura serrana y ambiente de pueblo.
- Tiempo sugerido:
- 2 h – 2 h 30 min, incluyendo comida.
- Consejo:
- Deja Mogarraz para el final de la ruta. Es el pueblo más especial para pasear con calma, mirar las fachadas y terminar con una comida tranquila.
Comer
Para comer, la opción recomendada es el Restaurante Mirasierra, en Mogarraz. Es una buena elección para cerrar la ruta con calma y probar cocina tradicional de la zona. Conviene reservar, especialmente en fines de semana o temporada alta. Web del restaurante.
- 4
Regreso a Lagunilla
Mapa de la ruta
Mogarraz es conocido por los retratos que decoran muchas de sus fachadas. La historia nace de unas fotografías realizadas en 1967 para renovar los documentos de identidad de los vecinos. Años después, el artista Florencio Maíllo recuperó aquellas imágenes y las convirtió en retratos colocados en las casas del pueblo. Por eso, al caminar por Mogarraz, parece que sus antiguos habitantes siguen mirando desde las paredes.